Hace unos días hablábamos de la consolidación o reunificación de deudas. Ahora es el momento de comentar algunos de los problemas con los que nos podemos encontrar si no nos asesoramos bien o si no leemos la letra pequeña.
Tenemos que ser conscientes de que la empresa que reunifique la deuda nunca va a salir perdiendo, aunque nos baje el interés a pagar. Su ganancia vendrá de dos maneras:
- Por un lado, el periodo de pago se amplía. De tal manera que puede que paguemos intereses más bajos pero durante más tiempo que antes.
- Por otro lado, tenemos que tener en cuenta los gastos totales de la operación. Existen costes de tramitación y formalización que, normalmente, serán a cargo del cliente y que serán mucho mayores si se acudimos a una empresa no bancaria.
Además tenemos que tener en cuenta que los créditos que se cancelan suelen llevar aparejados comisiones o penalizaciones por pago anticipado y también las modificaciones en las hipotecas acarrean gastos de notarías, registros e impuestos.
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